Divulgación científica
Investigadores suizos han diseñado en laboratorio una piel muy similar a la original en cuanto a grosor y estructuras para utilizar en los injertos cutáneos, por ejemplo en quemaduras.
Hasta la fecha los injertos de piel consisten de epidermis y tejido subcutáneo pero carecen de capilares sanguíneos o linfáticos, de pigmentación, de glándulas sebáceas y de folículos pilotos o nervios.
Este equipo ha logrado una piel que ademas de tener un grosor completo, con todas sus capas, tiene además vasos sanguíneos y linfáticos. Esto supone un gran avance porque permitirá un aporte sanguíneo más rápido a la zona injertada y por lo tanto acelerará la cicatrización.